Cami Camila: yo quiero tener un millón de amigos

Cami Camila es una historietista emergente de las redes sociales. Logró en muy poco tiempo lo que Roberto Carlos pretendía en los 70: casi un millón de amigos en FaceBook, aunque ahora el público crece en Instagram (ahí se junta la gente joven, según me contaron).

No quisimos hacer la entrevista que ya le hicieron en unos 50 medios distintos, abordamos aquí su costado técnico y su experiencia.

Haceme el CV en 10 líneas, no podemos obviarlo

Nací el 15 de Mayo de 1990, fui al colegio Marianista (primaria y secundaria) y me recibí de Licenciada en Publicidad en la Universidad de Palermo (re cheto). Mientras estudiaba trabajé en un Call Center durante 3 años, estudié en la escuela de creatividad Underground y tres años en el Taller de escritura creativa de Natalia Rozenblum. Trabajé en tres agencias de publicidad como creativa publicitaria y redactora, hasta que decidí abrirme y dedicar el cien por ciento de mi tiempo a Cami Camila y todo lo que Cami Camila me trajo. Actualmente asisto al Taller del crack Juan Diego Incardona, por tercer año consecutivo.

¿Cuándo comenzaste a dibujar?

Podría decir con firmeza que cuando empecé la fanpage. Nunca había dibujado antes, era algo para lo que no me consideraba buena en absoluto y como siempre me gustó escribir si bien siempre admiraba profundamente a la gente que tenía el don del dibujo creía que definitivamente no era para mí. Jamás pensé que me iba a terminar dedicando a algo tan ligado al dibujo, jamás en la vida.

¿Eras de juntar y guardar tus dibujos?

Tengo todos los cuadernos guardados de las primeras historietas y los amo. Los dibujos son desastrosos pero amo el significado que tienen para mí, además de que los cuadernos son hermosísimos, todos artesanales con telas re bellas. Después tengo una caja con pilas y pilas de dibujos de las historietas que fui subiendo en estos tres años, pero (no se lo comenten a mi vieja porque me mata) un día me agarró el ataque y puse una pila muy considerable a reciclar…. jajajaja. Mamá insiste en que me guarde todo, pero se olvida que mi espacio es bastante reducido y no te das una idea de la cantidad de papel que podés llegar a juntar haciendo una historieta por semana en 3 años y pico más las viñetas que subo entre semana (!!!)

¿Cuándo comenzaste a tomarte el dibujo y la historieta en serio?

Básicamente ¡cuando me empezó a dar de comer! A ver, la realidad que desde el principio en el sentido de que me gusta tomarme mis hobbies en serio porque me hacen feliz y me tomo mi felicidad muy en serio. Pero primero hubo un cambio fuerte en mí de sentido de la responsabilidad cuando vi que se empezaba a sumar gente que yo no conocía y que empezaba a tener un alcance que jamás me imaginé que tendría. Después en una segunda instancia cuando me empezaron a caer propuestas de laburo, y ya era “escribir historietas para”, y cobrar por eso, por lo que sin dudas eso me hizo sentir todavía más responsabilidad. Y la verdad que después todos los días, es decir, el compromiso que tengo con los lectores y conmigo misma es muy grande. Yo no cobro por subir contenido a la fanpage o a instagram pero todos los viernes tengo que estar ahí con mi historieta publicada porque ese es mi compromiso con la gente, así haya tenido una semana muy complicada de trabajo y me tenga que acostar el jueves a las tres de la mañana o levantarme el mismo viernes a las 5 para terminarla, cosa que últimamente me está pasando bastante seguido, jajajaja. Pero siempre digo que “me tomo el humor muy en serio” y es la verdad.

¿Con qué lo hacías? ¿En qué superficies? ¿Tenías un cuaderno o libreta, o dibujabas donde podías?

Empecé dibujando en los bondis y subtes, de ida y vuelta al laburo, cuando trabajaba en una agencia. Tenía un viaje de una hora y pico y me aburría mucho. Los primeros dibujos de hecho eran catastróficos. No es que ahora sea Picaso, pero fui mejorando un montón con el tiempo, cosa que me dio la práctica y no el talento, de más está decir. Dibujaba en cuadernos, siempre tengo un cuaderno en la cartera, porque me gusta tener dónde escribir cuando me vienen ganas de escribir. Al principio me contactó una chica que hacía unos cuadernos hermosísimos en varios tamaños así que todas las primeras historietas están encuadernadas. Ahora ya me pasé a la A4.

¿Cambió tu técnica? ¿Papel, libreta, anotador? ¿Lápiz, marcador, tinta?

Cuando empecé y tenía menos de 100 seguidores y poco conocimiento de photoshop, y poco tiempo también, directamente dibujaba en el cuaderno y sacaba fotos con el celular. Fuera de foco, mal encuadradas, desastrozas, pero el estilo “borrador”, de improvisación, de que dibujé en el momento, te taché y te muestro también lo que taché y es parte. Después cuando me pude dedicar más, y tuve más tiempo, empecé a dibujar tranquila, eligiendo mis marcadores, en un escritorio como la gente (o no tan como la gente pero escritorio al fin) y ahí empecé a escanear y después editar las imágenes en photoshop y redibujar con una tableta de manera digital.

¿Y la compu? ¿Tableta digitalizadora? ¿Scanner?

En la compu termino el proceso. Edito y reedito, y me permite hacer muchas cosas que de otra manera no podría hacerlas, por ejemplo, si en una viñeta hablan dos personajes y en la siguiente está el remate del chiste, antes tenía que redibujarlos y nunca me iban a quedar igual, al ojo del lector no era tan prolijo, porque te dabas cuenta que hubo un cambio, que no es el mismo dibujo. Asi que sin dudas digitalizarla me ayudó un montón, además de emprolijarla con el balance del color, borrar las manchitas del marcador, de mate, de café, de medialuna…

¿Cómo subís el material? ¿Utilizás algún software en particular para programar posteos?

No, simplemente recorto la imágenes en Photoshop editando viñeta por viñeta, y subo el álbum a facebook como álbum de fotos. Para instagram generalmente tengo que hacer una adaptación o recortar algunos chistes, como el álbum solo te permite subir de a 10 diapositivas subo una historieta de 20 en dos partes. Es una cagada porque muchas veces tengo que dejar chistes del guión afuera. Pero la realidad es que hasta el segundo anterior que la subo nunca sé qué chistes quedan y cuáles no, lo elijo en el momento, si tengo de más después al final recorto. Lo loco es que sin contar cuántas viñetas voy, generalmente cuando termino de dibujar y cuento me doy cuenta que hice exactamente 20 viñetas. Es como si mi cerebro lo tuviera prefijado.

¿Probás el material antes de subirlo? ¿Lo hacés corregir por ortografía o sintaxis?

Siempre antes de ponerme a dibujar escribo el guión. Es una de mis partes preferidas. Generalmente en la semana si hice la tarea tengo anotaciones del tema que voy a desarrollar en la historieta en el celu, o en cuadernos o en cualquier parte. Reúno los pedazos y las anotaciones y empiezo a escribir. Siempre a la mañana porque es cuando me siento más creativa y más lo disfruto. Me hago un mate y arranco con el sol. Es un momento muy feliz de mi semana. El hecho de escribir el texto en el word hace que pueda chequear antes la ortografía, pero la realidad es que no tengo grandes problemas ortográficos, me he mandando alguna que otra cagadilla pero en un 99% de los casos fue por mala edición al final, que empecé a escribir una palabra y después me arrepentí y la quise hacer plural o terminó siendo otra y en vez de arreglarlo me lo morfé y quedó. Pero bueno, pasa cada tanto. También me pasa por no tener editor o alguien que me corrija del típico hombre de tres brazos, o mujer de cuatro ojos. Porque a veces dibujo una mirada que no me convence, después dibujo otra y me olvido de borrarla, lo mismo del bracito. Pero bueno, ya me amigué con esa parte de errores de mí misma y me causan gracia. Muchas veces me olvido de dibujarles sillas por ejemplo a personajes que están sentados, ese tipo de cosas son las que más frecuentemente suceden… jajajaja en especial si estuve a mil esa semana y tuve que terminarla a las corridas.

Cami Camila en plena producción

Mensaje para los que quieren seguir un camino similar al tuyo

Hacé lo que se te cante, y en serio. Suena horrible pero la verdad es que vida tenemos una sola y no sabemos cuánto tiempo vamos a estar acá. A mí me encanta hacer reír, y me encanta escribir. Pude combinar ambas cosas. También me gusta cantar y cada tanto me doy el lujo de escribir un tema con humor y también cantarlo. A nadie le importó si afiné, si no, si dibujo bien, o no y cuando a mí también me dejó de importar me empezó a ir realmente bien. Hacer lo que nos haga felices. Lo más difícil es encontrarlo, o definir qué es lo que nos gustaría hacer, qué te ves haciendo que te pueda dar felicidad. Después con el tiempo uno aprende mucho y te vas perfeccionando y desarrollando, pero la clave es esa, encontrar el qué e ir descubriendo el cómo en el camino, no esperar a que venga un día la respuesta divina y nos diga qué hacer. Es el mejor mensaje que les puedo dar, si les hace feliz, ¿entonces por qué no?