Banksy, la constante provocación

En la década del 80 llega a Europa un redescubrimiento del esténcil (estarcido, stencil, pochoir, plantilla).

El francés Xavier Prou, Blek le Rat, aprende la técnica a mediados de los 70 en la Escuela de Bellas Artes. Queda fascinado por el esténcil de la propaganda fascista italiana, y termina de enamorarse viajando en el metro de Nueva York.

Bansky llega más tarde, en los 90, conmovido por la obra de Blek. Su influencia es tan grande que ha declarado:

Cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek Le Rat lo hizo mejor, sólo veinte años antes.

Bansky es un artista británico de culto, cuyo nombre es desconocido. Nacido en Bristol en ¿1974, 1975?, se formó al calor del boom del graffiti y el punk de los 80.

Bansky, posando para un retrato

Al igual que Blek le rat, su extenso trabajo demuestra un compromiso social con un abordaje satírico y una mirada cargada de cinismo. Su obra cursa sobre política, cultura pop, grupos étnicos, conflictos bélicos. Sus herramientas, una combinación de graffiti y esténcil en técnica mixta.

Ni bien corté mi primer esténcil sentí el poder que embebido en esta técnica. También me encantó su costado político. El graffiti siempre ha sido levemente contestatario, pero el esténcil tiene una historia más rica. La técnica ha sido utilizada para comenzar revoluciones y para guerras.

Ha desarrollado su trabajo por todo el mundo, desafiando los mensajes de los mass media tradicionales. Ha trabajado para empresas comerciales como MTV o Puma, y también para ONGs como Greenpeace.

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A pesar de su postura de outsider del sistema, tiene un representante y vende obra en circuitos comerciales y tradicionales casas de remate, hecho que lo ha convertido en blando de críticas del mundo del graffiti, considerado contracultural.

Su trabajo en el muro de Cisjordania (el que erigió Israel para separa a la población palestina) de 2005 aumentó su reconocimiento internacional.

Pero también ha trabajado San Francisco, Barcelona, Detroit, París y Viena.

Participó en la industria fílmica pintando murales para que se vean en la filmación de la película de 2010 “Exit Through the Gift Shop”, película documental que Bansky mismo dirigió, y que fue catalogado por la industria como “mockumentary” (esto es, un falso documental).

Siempre polémico desde el interior o desde afuera del sistema, su fama está tan extendida que ha llegado a participar de un capítulo de Los Simpson. Su aparición, como era de esperarse, también desató la polémica.

Incursionó en otras técnicas, como la pintura en tela o escultura, según sus críticos con fines netamente comerciales.

Sus obras se exhiben en sitios tan importantes como el MOMA, el Museo Británico.

Bansky es, sin duda, una figura imprescindible cuando reseñamos la construcción del mensaje visual colectivo de los últimos años. Provoca a propios y ajenos, dentro y fuera del sistema. Construyó un enigma alrededor de su figura y un culto alrededor de su obra.

Venerado, odiado, amado, aplaudido, criticado. Bansky siempre interpela. Jamás genera indiferencia.