Aldus Manutius, el libro al alcance de todos

Aldus Manutius, el libro al alcance de todos

Nacido Teobaldo Pio Manucci (1449-1515), este italiano es el padre del libro de bolsillo, de la industria editorial como la conocemos. Una suerte de Henry Ford de la literatura: produjo libros en serie, de calidad y al alcance de todos.

Bien educado, dominaba el latín y el griego con experticia. Su trabajo como tutor de los príncipes de Capri (recuerden la época: aún no existían naciones, solo principados y reinos) lo dotó de tierras, y también de fondos para montar una imprenta. Su obsesión era rescatar de la pérdida física los clásicos griegos.

Muda su operación a Venecia, enclave económico estratégico de la época, y arma un equipo de eruditos e imprenteros altamente calificados. No se limita a textos clásicos griegos: también edita clásicos latinos y textos italianos.

Se destaca, como diseñador e impresor, por la calidad de sus ediciones: papel, tipografía, grabados.

Y como editor, por el cuidado del contenido: cada edición era sometida a la revisión de un consejo de eruditos de distintas nacionalidades, que incluían filósofos, filólogos, poetas, e incluso calígrafos.

 Deja de lado el uso profuso de la tipografía gótica, y crea nuevas fuentes entre las que se destaca la Bembo, aún vigente. La utiliza por primera vez en 1496, en el libro Sobre el Etna.

 

En 1499 se casa, aúna esfuerzos con su flamante suegro, Andrea de Asola, y fundan la imprenta aldina, empresa que continuarán su hijo y su nieto.

 

A Aldus se debe la creación, en 1501, de la tipografía itálica (aunque sus detractores le adjudican el mérito a su ayudante, Francesco de Bologna, también llamado Griffo) como una variación de la Bembo. La utilización de la itálica ─llamada en su origen caracter aldino─ mejora el rinde tipográfico (más caracteres por página), siendo una de las variables que hacen viable el formato de libro de bolsillo.

La otra variable es el tamaño del objeto libro. Para ello crea el formato en octavo, con lomos de menos de un palmo. Así saca al libro del atril de lectura y lo coloca en la mano del lector. Una imagen frecuente de los intelectuales de época es verlos leer mientras pasean. Es el nacimiento del libro de bolsillo.

 

Fue tan grande su impacto que, en poco tiempo, comenzaron a circular por Europa falsificaciones de sus obras, y hasta en las pinturas de época es frecuente ver posar a los retratados con libros en la mano.

Su catálogo llegó a superar los 150 títulos, incluyendo obras bilingües.

El éxito obtenido fue tan grande que editar con él se convirtió en una aspiración de los más encumbrados humanistas europeos.

Su escudo editorial, está compuesto por un ancla y un delfín entrelazados bajo el lema en latín festina lente, “apresúrate lentamente”, tomado de un adagio de Augusto. Las tipografías utilizadas en él son la Bembo y Bembo italic. Síntesis de solidez ─el ancla─ y dinamismo e innovación ─el delfín─ el sello se convirtió muy pronto en símbolo de calidad e innovación.

Es, para muchos, el padre del libro impreso más hermoso: El sueño de Polífilo, escrito en italiano mezclado con latín, con más de 200 grabados, hecho por encargo de un particular. Este concepto de hermosura se refiere estrictamente al aspecto estético, ya que el contenido del libro es, para los más piadosos, hermético. Y para los más críticos, directamente ilegible.

Empresario, tipógrafo, diseñador, editor, corrector, impresor, experto en marketing, nuevos negocios y nuevos enfoques, todo sin perder de vista calidad y precio.

Como dato para ponderar la importancia de este verdadero hombre del renacimiento en 2015, para el 500 aniversario de su fallecimiento, la Biblioteca Nacional de España le dedición una exposición. Hubo eventos en Londres, Venecia, Nueva York, Milán, Dublín, Glasgow y Los Ángeles.

Alberto Manguel (hoy director de la Biblioteca Nacional Argentina), en su libro Historia de la lectura nos cuenta:

Cuando Aldo Manuzio murió en 1515, los humanistas que asistieron a su funeral colocaron de pie en torno a su féretro, como eruditos centinelas, los libros que con tanto amor había impreso.

No podemos imaginar mejor homenaje.